La Historia del Arte de valencia.

Este blog está realizado para presentar desde un punto de vista informativo, sin prescindir del necesario rigor histórico, distintos aspectos de la Historia, la Cultura y la Historia del Arte Valenciano.

El territorio valenciano se sitúa en la zona del Levante de la Península Ibérica, siendo un lugar donde se han desarrollado importantes manifestaciones artísticas desde la Prehistoria. Por el territorio valenciano han pasado grandes civilizaciones. Las antiguas civilizaciones de la prehistoria, la cultura ibérica, las colonias griegas y púnicas que se instalaron en estos territorios . La colonización romana, seguida de la conquista visigoda y las colonias bizantinas que se establecieron en la mitad sur del territorio valenciano. El dominio islámico, al cual continuó la reconquista por parte de los reinos cristianos, conviviendo cristianos, musulmanes y judíos. La formación del Reino de Valencia dentro de la Corona de Aragón. Con los Reyes Católicos, el Reino de Valencia se anexionó al territorio español, donde permanece hasta la actualidad, diferenciándose por tener una historia, una cultura y una lengua propia, dentro de los distintos reinos que conforman el actual estado español.

Los artículos son presentados con gran sencillez ante los lectores con el objeto de que su lectura resulte interesante y amena, presentando una serie de enlaces y bibliografías donde se puede buscar y precisar una información más detallada de cada uno de los temas seleccionados.

Espero que lo disfrutéis.




Estudios Valencianos Histórico-Artísticos.
Contacto:
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lunes, 2 de mayo de 2011

Una iglesia ortodoxa-rusa en Altea



   En Altea se encuentra la primera iglesia ortodoxa rusa de España. El templo, dedicado a San Miguel Arcángel, fue consagrada en Noviembre del año 2007.
  El templo, con planta de cruz latina y construido en madera, sigue los modelos de los templos rusos del siglo XVIII.  En el exterior destacan sus cúpulas bulbosas, además de su decoración mediante mosaicos que remarcan su tradición bizantina.
   Entre los mosaicos destaca el Pantocrator, un enorme mosaico que representa a Cristo en majestad, de cuerpo entero, siguiendo la iconografía de los iconos bizantinos. Cristo se representa como todopoderoso y dueño del universo. Viste una túnica roja y un manto azul, recordando su doble naturaleza humana y divina. Aparece con el libro en una mano y bendiciendo con la otra, encontrándose la inscripción de su monograma; “IC XC”.


 Pantocrator. Mosaico.

     En el interior del templo cabe destacar el iconostasio y la decoración de la cúpula, ambas siguiendo los principios de la iglesia ortodoxa-rusa.

Iconostasio.

Cúpula.

    Los iconos son obras pictóricas que  acostumbran a representar la cabeza de Jesucristo, de la Virgen María o de otras figuras, casi siempre en colores oscuros sobre un fondo dorado o adornado con piedras preciosas, siendo los dibujos muy geométricos. Los iconos se convirtieron en las imágenes religiosas fundamentales de las iglesias bizantina, ortodoxa griega y ortodoxa rusa. 
     El icono tiene la función de mediar entre la tierra y la esfera celeste, entre el creyente y el misterio representado dentro de la Ortodoxia Cristiana. El icono hace presente la revelación divina y la comunión con Dios a través de la imagen. Se considera que la imagen es sagrada. 
    Según la leyenda, el primer icono es la imagen conocida como Acheiropoiete, que significa rostro sagrado no realizado por mano del hombre. Esta imagen fue entregada al rey Abgar de Edesa por el mismo Cristo. El rey sufría la lepra y quería hablar con Jesús, enviándole una delegación de gentes de su corte, pero Jesús no pudo asistir por encontrarse cerca su Pasión. Jesús imprimió su faz en un lienzo para el rey, formándose de este modo el primer icono. En esta leyenda se puede encontrar cierto paralelismo con el Sudario de la Verónica que se encuentra en Turín. A partir de estas imágenes se empieza a representar a Cristo, pasando a ser la imagen sagrada que se convertirá en objeto de culto a partir del siglo VIII.
     En el año 1453, Constantinopla es invadida por los Turcos, marcando el final del Imperio Bizantino. En este Momento, Rusia, convertida al cristianismo en el siglo X, tomará el relevo de Bizancio. Desde el siglo X encontramos talleres ruso-bizantinos, con el apoyo de artista bizantinos. Rusia desarrollará rápidamente su propio lenguaje iconográfico, traduciendo la belleza espiritual en sus pinturas. El apogeo de la pintura rusa de iconos llegó a su apogeo entre finales del siglo XIV y mediados del XVI, produciéndose un declive en el siglo XVII debido a la influencia occidental. El icono de la Santa Trinidad, que se encuentra en Moscú, constituye una de las joyas de estos iconos rusos. En la decoración de las iglesias ortodoxas encontramos ciertas semejanzas entre los frescos y los mosaicos con los iconos, siguiendo la tradición del arte sacro bizantino.
    La imagen del icono puede provocar efectos sugestivos en los espectadores, aunque este no lo perciba. Puede encender pasiones y modelar sus pensamientos actuando por su fuerza simbólica. El icono actúa como un elemento purificador que desarrolla la mirada interior, concentrando su fuerza en una realidad simbólica.
     “El icono revela un mundo de belleza, de armonía y de paz en el que el hombre y el cosmos reencuentran su estado edénico”. El icono se utiliza en la ortodoxia para alimentar el espíritu de los fieles, ayudándolo en su búsqueda espiritual desde el nacimiento hasta la muerte.
                           Los dos grandes centros que durante la historia han sido la cuna del icono, Bizancio y Rusia, han desarrollado la práctica de esta manifestación artística basada en la tradición y en la vida espiritual. Han mantenido y conservado la iconografía de un lenguaje que cultiva la veneración y devoción cristiana en un lenguaje espiritual y sacralizado. Los iconos manifiestan la visión espiritual que sienten los cristianos ortodoxos, acercando a los fieles a un mundo místico y espiritual.

QUENOT, Michel (1990); El Icono,
 Bilbao, Desclée de Brouwer.


   En Valencia encontramos algunos iconos, iconos postbizantinos, como son el icono de Nuestra Señora de Gracia, que se conserva en la iglesia de San Agustín de Valencia, el icono de Nuestra Señora de Monteolivete de la iglesia del mismo nombre y el icono de la Virgen de la Vela en el monasterio de la Trinidad. 
     
Icono de la Virgen de Gracia, San Agustín, Valencia.


·    BIBLIOGRAFÍA:

BECKWITH, J. (1997): Arte Paleocristiano y bizantino, Madrid, Cátedra.

CORTES ARRESE, M.A. (1989): El arte bizantino. Col. Historia del Arte (Historia 16), Madrid, 1989.

GRABAR, A. (1998): La iconoclasia bizantina, Madrid, Akal.

KRAUTHEMIER, R. (1984): Arquitectura paleocristiana y bizantina, Madrid, Cátedra.

NÚÑEZ RODRÍGUEZ, M. (1996): El arte paleocristiano y bizantino, en Ramírez. J.A. (dir), Historia del Arte. 2. La Edad Media, Madrid, Alianza.

QUENOT, M (1990): El Icono, Bilbao, Desclée de Brouwer.

TALBOT, D: (2000): El arte de la época bizantina, Barcelona, Destino.

VELMANS, T., et alii, (1999): . Bizancio El esplendor del arte monumental. Barcelona. Lunwerg editores.

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